Relájese, deje de analizar, observe; contemple sus propios sentimientos con desapasionamiento. ¿Qué descubre? ¿Es así como quiere ser? En general, no estamos satisfechos con lo que somos ni con lo que hacemos, y por eso nos esforzamos tanto por mejorar, por cambiar de vida. Pero es un esfuerzo inútil, porque lo único que necesitamos, en realidad, es despertar.